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Tratamiento de dobles diagnósticos y comorbilidades

En la psiquiatría se entiende por comorbilidad la aparición de más de un trastorno psíquico en una persona en un periodo de tiempo determinado, con lo cual la comorbilidad no está limitada a dos trastornos, sino a un (o varios) trastorno(s) psíquico(s) y a un (o varios) trastorno(s) por consumo de sustancias. Si uno de los dos es un trastorno relacionado con sustancias, esto suele denominarse como diagnóstico doble, la mayoría de las veces únicamente cuando ambos trastornos se presentan en el mismo año.

Según “Asociación de la adicción” (2007) se pueden identificar en los dependientes del alcohol las siguientes enfermedades concomitantes, especialmente durante un tratamiento estacionario a largo plazo: 

 

 

El 9,4 % de los alemanes sufren trastornos de la personalidad, los que necesitan un tratamiento son muchos menos. Según la tendencia, su cifra desciende en la vejez. La población urbana y las personas socialmente más desfavorecidas están gravemente afectados. Del 30 al 40 % de los pacientes policlínicos y del 40 al 50 % de los pacientes estacionarios en el ámbito de la psiquiatría y la psicosomática cumplen, entre otros, los criterios. Existen estrechos vínculos específicos entre los trastornos de personalidad Cluster B (trastorno de la personalidad antisocial, borderline, histriónico o narcisista) y el abuso o la dependencia de las drogas y el alcohol. En la dependencia de las drogas y el consumo múltiple de sustancias también se reconocen las mismas enfermedades concomitantes.

Se comprobó que el 33 % de las personas con un trastorno por consumo de sustancias también sufren un trastorno psíquico. De este modo se reconoce que en general se incrementa notablemente el riesgo de las personas con trastornos psíquicos de sufrir también un trastorno por consumo de sustancias o a la inversa. El riesgo de sufrir también un trastorno por consumo de sustancias se duplica en el caso de los trastornos afectivos (depresiones y/o manías) o trastornos de ansiedad. Además, el riesgo respecto a adicciones de personas con esquizofrenia es unas cinco veces mayor y en el caso de personas con un trastorno de personalidad antisocial es unas 30 veces mayor.

En la mayoría de las ocasiones el trastorno psíquico se manifiesta antes del trastorno relacionado con sustancias. Entre el inicio de un trastorno psíquico y un trastorno relacionado con sustancias transcurren 5 – 10 años. Mientras que el trastorno  de personalidad y casi siempre el trastorno de ansiedad se manifiestan aprox. en el 80 % de los casos antes del trastorno relacionado con sustancias, existe un equilibrio en los trastornos afectivos. Independientemente de la adicción, en más del 35 % de todas las personas afectadas aparece como mínimo otra enfermedad concomitante, y dos en el 15 %. Se diferencian las enfermedades concomitantes psíquicas, de este modo se manifiesta una depresión en casi el 21 % de los casos. Un trastorno de ansiedad acompaña simultáneamente a la depresión además de la adicción en el 6 – 10 % de todos los casos. En hasta aprox. el 4 % de todos los casos se presenta un trastorno de personalidad combinado con trastornos afectivos. A menudo no se sabe si la depresión está inducida por las sustancias o si se trata de una enfermedad adicional.

En principio los pacientes con doble diagnóstico reciben opciones de rehabilitación, terapia y asesoramiento integrativas y personalizadas que combinan, modifican debidamente e integran eficaces intervenciones para el trastorno psíquico y el trastorno relacionado con sustancias. Debido a la frecuente falta de motivación de los pacientes con adicciones, que también es típica de los pacientes con doble diagnóstico, se han desarrollado fases de tratamiento que se aplican de manera temprana, es decir, en parte antes de la propia terapia.

Estas fases de tratamiento son:

  1. Incluir al paciente en la fase de análisis en una relación de trabajo terapéutica y llena de confianza (alianza de tratamiento y comprensión de la enfermedad),
  2. Ayudar al paciente incluido en una terapia en la fase de estabilización, desarrollar la motivación, comprometerse en una intervención psiquiátrica orientada hacia la salud (convencimiento y motivación por el cambio),
  3. Ayudar al paciente motivado en el marco del tratamiento del problema, adquirir habilidades personales y procurar apoyo social para controlar sus trastornos y perseguir sus objetivos (tratamiento y cambios activos),
  4. Apoyar al paciente estable y remitido mediante la prevención de las recaídas y permitirle una transferencia de nuevas competencias.

Cuando falta, como suele ser el caso, la oferta de terapias integradas, suele producirse una “terapia de ping-pong”, en la que se mueve a los pacientes de un lado a otro entre las dos opciones de terapia de la adicción y del trastorno psiquiátrico. Las consecuencias son un abandono temprano de la terapia, poca respuesta ante la terapia, malos resultados del tratamiento, altas tasas de recaída, rehospitalizaciones con los correspondientes costes resultantes y el “efecto de puerta giratoria”. Evitamos estos efectos con nuestra oferta terapéutica.

En nuestro centro los principales componentes del tratamiento de doble diagnóstico son:

  1. Intervenciones de crisis con tratamiento estacionario de la sustancia adictiva, estabilización psíquica, diagnóstico e indicación para la terapia integrativa.
  2. La terapia integrativa debe incluir intervenciones para los dos trastornos que tengan lugar de manera ideal coordinando el contenido y la programación en un programa de tratamiento o con un terapeuta que sea el mismo.
  3. Las terapias deben orientarse a las cuatro fases del tratamiento: la fase de análisis, la fase de estabilización, el tratamiento de problemas y la prevención de recaídas.

Comprendemos el tratamiento como un tratamiento de deshabituación posterior a una posible desintoxicación inicial que busca la abstinencia y está complementado por una oferta de terapia psicosomática, p. ej. en el tratamiento de dobles diagnósticos. No nos conformamos con una mera terapia de la adicción; existen muchas circunstancias estructurales. Para ello logramos requisitos para tratar a pacientes que hasta el momento no han sido ni serán tratados de forma adecuada en en una clínica de tratamiento de adicciones ni en una clínica psicosomática.

A continuación encontrará más información sobre el doble diagnóstico, que se trata en nuestra clínica de tratamiento de adicciones: 

 

 

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What former patients say about us

"[...] The entire stay was very satisfying, the alcohol problem was openly counteracted, the very experienced therapists and doctors helped a lot, and the stay at the clinic was very positive [...]"
"[...] The Betty Ford Clinic helped me a lot to keep my alcohol addiction behind me. From the caretaker to the care and administration, everyone contributed to the fact that I left the clinic very positive. [...]"

THE THERAPY FORMS OF OUR WITHDRAWAL CLINIC
HAVE PROVEN THEMSELVES WORLDWIDE

At our addiction and withdrawal clinic, we use a therapy that has proven itself countless times around the world. It is a therapy concept that is primarily holistically and individually oriented through a very high number of individual therapies and supplemented by many interesting additional offers.





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